Somos nosotros
aquellos dos ríos que no desembocan
¿Por qué?
Porque compañero del aire es el frío
para llegar al mar en otoño.
Enamorado frío,
tus manos acaricia todo
y muda en unas gotas de sudor acrisolado
entre sábanas blancas y luz del mediterráneo
De la primavera, mientras
brotan unas lágrimas
tan sólo agua de cristal
reflejo insostenible del milagro
Y no desembocan…
Por un pedazo de nuestro amor
entre la umbría
entra el aire silbando “he ain’t heavy, he’s my brother” (*)
trae al recuerdo los acordes de una armónica
y se escapa encarnando su símbolo
¡libertad! Tanto así nuestro sueño
Abierta a un verano de rayos solares
la calle llana
despoblada a mediodía
ancho sueño radiante
que proyecta la luz en la ventana
calor y color para nuestra vida
que impregna el espacio de nuestra habitación
esbozo repensado de la nada
Perfume de nácar perturba la tarde
junta nuestros cuerpos
algo muy menudo es este tiempo

donde descansa tu dedo
tu mano por entero
entre fragante hendidura
a punto de posarse
en sitio que equilibre
sobre tu sabia boca
Mis manos abren la húmeda morada
tibio néctar flor de la abeja a tus labios
deseosa lengua que labora
gustosa en un gajo de cierta orquídea
color rojo granada
Tacto de tiesura mineral
lapso de puntas y fresa
el nardo lame los suspiros
dados al primer intento
Otro siempre nos quedará
(*) The Hollies, canción “he ain’t heavy, he’s my brother” 1969
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