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viernes, 16 de enero de 2015

Frío


Somos nosotros
aquellos dos ríos que no desembocan

¿Por qué?

Porque compañero del aire es el frío
para llegar al mar en otoño.
Enamorado frío,
tus manos acaricia todo
y muda en unas gotas de sudor acrisolado
entre sábanas blancas y luz del mediterráneo

De la primavera, mientras
brotan unas lágrimas
tan sólo agua de cristal
reflejo insostenible del milagro

Y no desembocan…

Por un pedazo de nuestro amor
entre la umbría
entra el aire silbando “he ain’t heavy, he’s my brother” (*)
trae al recuerdo los acordes de una armónica
y se escapa encarnando su símbolo
¡libertad! Tanto así nuestro sueño

Abierta a un verano de rayos solares
la calle llana
despoblada a mediodía
ancho sueño radiante
que proyecta la luz en la ventana
calor y color para nuestra vida
que impregna el espacio de nuestra habitación
esbozo repensado de la nada

Perfume de nácar perturba la tarde
junta nuestros cuerpos
algo muy menudo es este tiempo
poco más que ese renuevo orgánico y trascendente
donde descansa tu dedo
tu mano por entero
entre fragante hendidura
a punto de posarse
en sitio que equilibre
sobre tu sabia boca

Mis manos abren la húmeda morada
tibio néctar flor de la abeja a tus labios
deseosa lengua que labora
gustosa en un gajo de cierta orquídea
color rojo granada

Tacto de tiesura mineral
lapso de puntas y fresa
el nardo lame los suspiros
dados al primer intento

Otro siempre nos quedará


(*) The Hollies, canción “he ain’t heavy, he’s my brother” 1969





lunes, 15 de diciembre de 2014

Disolución insolente
















Desandar una tarde de la infancia
para permanecer unos minutos
ante las casetas gemelas 

Adherirte a semilla viajera
en el vuelo que sabiamente propaga la vida

Ser la corriente térmica de cigüeña
que aúna esfuerzos planeando con otras mil

Componer con éxito el acorde enamorado
de un trovador sin amor

Saludar a la dama de ensueño
novelada por Poe: Sonriente la besa, está viva Ligeia

Atemperar en la mochila de los trece años
la escucha de una charla editorial por uno de los cuentos de Clarín

Nadar por el acantilado soleado
sentir minúsculas gotas que se deslizan por la piel desnuda,
al salir del agua en la Cala del Llebeig

Insolución