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domingo, 8 de marzo de 2015

Luz de fondo



Como el fresco de la noche
sin artificios
diría aun con un aire garboso, de tu presencia
aunque una sombra efímera desvanece bajo tus parpados
mínima como mi vestido escolar
oscura, igual que estos ojos vivos
que ahora se detienen en tus labios
mientras analizo por qué estamos aquí
espiritualizando la conversación
 
Observada la equidad
como al horizonte los sentidos,
parece que quieras descubrir nuestra verdad
delante de dos cafés
 
Al calor de aquella tarde de septiembre
vi luz de fondo en tu insistencia
al calor de amorosa sensación
voluptuosa gota de rocío
en las hojas rojas del otoño
 
Desde entonces caminas
por un laberinto de pensamientos
decidido el paso ante tanta palabra
ahora turbia, luego esperanzadora,
pero siempre íntima
 
Arrullado por la ternura de un instante
tu mano transmite un mensaje a mi rodilla
sincero, corpóreo estremecimiento,
y te beso en los ojos, y
en la frente, como lo haría el ángel
con el que te recomendé soñaras: el púrpura
poco antes de desabrocharte la camisa.



domingo, 13 de abril de 2014

El espíritu del 14 de abril



A la memoria de Felix Plaza Posadas,
y sus compañeros. Abril 1945
Misteriosa memoria mía
en un día como hoy,
desempolvando la imagen de rostro varonil
que ahora tengo en mi regazo

Bello te veo

Aunque escondido,
tu comprometida y notable belleza
supe que guardabas
en refugio subversivo
de camastro, radio e imprenta

Cuando la bonhomía ya había enmudecido
vencida por el grito fatal
aun seguías guardando en el espíritu del 14
de abril, un trozo -papel mojado- de sufragio universal
o de la anhelada libertad de conciencia,
tus libertades nuestras

Hombre valeroso
toda tu vida estarías ahí

Mi imaginación que ahora levanta puentes
volados a la resistencia del cuarenta y cinco
te ve soliviantado por toda la necedad del mundo
junto a tus nueve compañeros,
el último suspiro de ahogo libertario

Bello eres, hombre

Alta vista a la propia humillación
y al miedo notablemente escondido 
de olor a vieja munición de paredón
por aquel amante de lo divino
aunque traidor de lo humano
otro roto de la del 31
no tan lejano

Eres generosamente bello









domingo, 2 de febrero de 2014

The Ecology


Anoche y al hilo de la conversación surgida con un amigo por los libros leídos recientemente, el de “Desencuentros” de Luis Sepúlveda, me llevó a ojear otro libro del mismo autor, “Un viejo que leía novelas de amor” que tomé de mi biblioteca para prestarle, y del que conservaba vagos recuerdos al haberlo leído hace mucho tiempo; mas enseguida recordé de qué se trataba: el protagonista vive en el interior de la selva amazónica, de la que disfruta gracias a las costumbres que le enseña una tribu indígena que vive en perfecto equilibrio con el medio ambiente. Sin embargo no le falta vérselas con la maldad del poder, de la caza, de la explotación miserable y corrupta de los patronos contra los trabajadores del caucho y contra la selva, evadiéndose de esta “civilización” con la lectura de novelas románticas que le trae un dentista una vez al año. Pero mi gran sorpresa ha sido cronológica, lo que he encontrado en este libro ahora, todos recordaréis la canción de Maná “Cuando los ángeles lloran”, pues en este libro he encontrado una nota del autor señalando que cuando esta novela obtuvo el premio literario español “Tigre Juan” de 1988, mientras era leída por los integrantes del jurado, a muchos miles de kilómetros era asesinado el activista por la defensa de la Amazonía, Chico Mendes, condenando su muerte, haciendo suyo el premio y de todos los que continuaran con el camino que él abrió en defensa del “único mundo que tenemos”. En este fin de semana, en que se celebra el día mundial de los humedales, quiero recordar y agradecer, manifestando mi gran admiración a todas las conciencias medioambientales que son activistas.


domingo, 16 de junio de 2013

Anochece


Unidos
frente al mar
contigo,
alejados de la luna
nos miramos

Del eterno repicar de las conchas marinas
que a la orilla arrastra,
tintineos en la arena
como los mil años de mil monedas argénteas suenan
y lo mudan en un aliento nuevo
fresco oleaje negro de sal y agua
que nos regala minutos de millones de chispas blancas

Fría caricia de noviembre aquella noche mediterránea

En la oscuridad, lejos de la luna,
querrías ver mis pupilas,
aunque solo observes el contorno de mi cuello de cisne negro

Te mueves y me sostienes

Te abrazo y te ablandas

Aunque fuera del mundo y alerta, 

estamos gozando del fruto primero del jugo a saborear

Emocionado intentas dar un impulso a mi encogimiento

Tu cualidad esa que admiro, en este momento ensordece